El Sónar ha finalizado con una reina indiscutible, el concierto de Róisín Murphy le consolida como una de las principales figuras del pop europeo. Música bailable, baladas y un sin fin de sonoridades que nos remontan a distintas épocas, especialmente a los años 80. No ahorra en trajes con hombreras, sombreros de los 50, peinados de flequillo y otros con mucha laca.