Navegando por la blogósfera hemos encontrado un “dramático” relato de “Mari Jaia”. Asistió a una despedida de soltera y se ve que los servicios eróticos de los boys no fueron de su agrado. Aquí sin duda se trata de un fallo grave por parte de la empresa que presta los servicios de animación para la despedida, es una regla que los animadores eróticos o cómicos no pueden asediar a los participantes, en todo momento los animadores obviamente ofrecen juego pero con mucho tacto, justamente para no ofender.

Reproducimos el relato de esta chica, no tiene desperdicio.

”Estoy traumatizada…

Este finde he estado de despedidas de soltera en Benalmádena con mi cuadri de Galdakao. Para la cena del sábado reservaron en un restaurante erótico que me ha dejado traumatizada:

- Cutre: restaurante viejo pillado de traspaso sin reformar, x toda decoración unos pósters subiditos de tono y luz rojiza que disimula algo la mierda y la falta de gusto. Nos dicen que vayamos a las 22:30, y luego no nos dejan pasar… ¿Esto es un negocio serio o un local de unos amiguetes?

- Boys irrespetuosos: la “animación” consistía en pillar x banda a todas las que íbamos y magrearnos con pollas de coña, levantarte x los aires, untarte de nata y lamerte (¡¡¡¿?!!!). Si pasabas del asunto te perseguían (yo llegué a correr alrededor de la mesa de lo pesados que se ponían) y te llamaban sosa, y si les seguías el juego no conocían límite… a una le quisieron tocar las tetas en varias ocasiones. Vamos, yo estaba en una situación que ni les miraba a la cara, y que cuando les veía aparecer me encerraba en el baño.

- Comida de cumpleaños infantil: patatas de bolsa, aceitunas, chorizo y salchichón de bocata, ensalada cutre, carne súper especiada y tarta helada de oferta del súper… Yo comí x hambre. Bebida a conjunto (sin comentarios).

- Aburrido: Como la otra despedida llegó tarde, pues alargaron la tontería con nosotras para ver el “espectáculo final”… Encima estaba la música (ese reguetón para que sea todo más insoportable) tan alta que no podíamos hablar. A la 1:30 nos piramos de puro aburrimiento y nos insitían una y otra vez (qué pesados) en que nos quedáramos, que merecía la pena (x Dior, ¿alguien se cree que eso es excitante?). Como les daba palo irse, yo salí la primera, me paró uno de los chicos y me pregunto por qué nos íbamos, a lo que yo le respondí “¿sinceramente?, me aburro”.

Salí de allí con ganas de respirar, de que nadie me tocara ni me agobiara… Mi lívido (normalmente en muy buena forma) quedó reducida a la nada absoluta. Y claro, lo que no sabía yo es lo pesados que pueden llegar a ser los andaluces, que no entienden que un no es un no, e insisten una y otra vez. Supongo que es su forma de ligar: decir que no, luego que sí… Total, que me pasé toda la noche huyendo. Y el disfraz de pirata pues no ayudaba nada, que era como un cartel de “venid a mí que quiero guerra”. Cada vez que salgo más quiero a mi marido. Mira que es patética la retaíla que te saltan de que no están bien con su pareja etc, etc…

Como dato anecdótico me di cuenta lo mal que envejecen x esas tierras, que flipaban con mis 35 años y yo con sus veintitantos… ni Belen Esteban oiga. No sé si será x el sol o xq allí salen más y se dan más a la mala vida. Entre eso y la estética de gimnasio, cuellos subidos, pelo engominado a lo Bertín Osborne, camisa y chaqueta, zapatos de chúpame la punta… Me sentía más desplazada que un pulpo en un garaje. Desde luego ése no es mi ambiente.”